La historia de la Cooperativa Pascual comenzó en la década de 1930, cuando Rafael Víctor Jiménez Zamudio fundó la empresa Pascual S.A., dedicada a la elaboración de paletas y agua embotellada.
En los años sesenta, la marca ganó popularidad con bebidas como Lulú y Boing!, productos que se convirtieron en referentes del consumo nacional por su sabor y sencillez.
Huelga y nacimiento de la cooperativa
En 1982, los trabajadores iniciaron una huelga histórica para exigir mejores condiciones laborales.
El conflicto duró más de dos años y dejó un saldo trágico con enfrentamientos que marcaron al sindicalismo mexicano.
Finalmente, en 1985, los trabajadores lograron comprar los activos de la empresa y fundaron la Sociedad Cooperativa Trabajadores de Pascual, ejemplo de autogestión obrera.
Compromiso social y expansión nacional
Actualmente, Pascual produce jugos, néctares y refrescos naturales bajo marcas como Boing!, Pato Pascual, Lulú y Mexicola.
Su modelo cooperativo reinvierte gran parte de las utilidades en programas comunitarios y en la mejora de las condiciones laborales de sus socios.
Por ello, Claudia Sheinbaum reconoció públicamente su valor como ejemplo de empresa mexicana con raíces sociales y visión de desarrollo sustentable.
Debate sobre el IEPS y apoyo federal
La cooperativa expresó preocupación por el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) aplicado a las bebidas azucaradas, pues afecta de forma desigual a las empresas nacionales frente a las transnacionales.
Sheinbaum respondió que buscará abrir el diálogo con la cooperativa para equilibrar las condiciones del mercado y promover productos con menos contenido de azúcar, sin dañar la producción local.
Valor cultural de una marca mexicana
Con más de 40 años de historia como cooperativa, Pascual se ha consolidado como un símbolo del esfuerzo colectivo y la identidad nacional.
Su historia representa la unión de la lucha laboral con la visión empresarial y demuestra que la economía social puede ser rentable y justa al mismo tiempo.


