La presidenta Claudia Sheinbaum informó este miércoles que concluyó su proyecto de reforma electoral, al que llamó “Decálogo por la democracia”, y anunció que lo enviará a la Cámara de Diputados de México para su discusión; la iniciativa propone diez puntos constitucionales que buscan modificar aspectos del sistema electoral mexicano con el objetivo, según la mandataria, de atender compromisos con la ciudadanía.

Puntos principales de la reforma

La reforma contempla cambios estructurales en materias clave como la representación proporcional, el gasto electoral y la transparencia en campañas:

  • El primer punto propone transformar la elección de los diputados de representación proporcional, de manera que los legisladores que ocupen escaños plurinominales no dependan de listas definidas por las cúpulas partidistas sino de la votación directa.
  • Se busca reducir el gasto electoral, con ajustes en el financiamiento público para partidos y campañas.
  • Otro eje plantea mayor fiscalización, con una coordinación más estrecha entre el Instituto Nacional Electoral y la Unidad de Inteligencia Financiera para detectar recursos de procedencia indebida y vigilar topes de campaña.
  • Incluye regulación sobre el uso de inteligencia artificial en propaganda electoral, exigiendo avisos visibles cuando se utilice esa tecnología.
  • La iniciativa propone adelantar los cómputos distritales para que comiencen el mismo día de la elección en lugar de días después.
  • Además, contempla mecanismos de democracia participativa, permitiendo que con el respaldo de un porcentaje de la lista nominal se puedan solicitar consultas ciudadanas en municipios y estados.
  • Otros puntos del decálogo mencionados incluyen el voto en el extranjero, la regulación de tiempos de radio y televisión, medidas contra nepotismo y límites a la reelección.

Envío al Congreso y “plan B”

Sheinbaum explicó que su propuesta será enviada al Congreso este miércoles para su análisis y eventual aprobación, lo cual requiere mayoría calificada debido a que se trata de modificaciones constitucionales; ante la posibilidad de que el proyecto no alcance los votos necesarios, la presidenta afirmó que cuenta con un “plan B”, aunque no detalló en qué consistiría y dijo que se trataría de acciones a considerar posteriormente si la iniciativa no es avalada por la mayoría de legisladores.

Reacciones y advertencias

La presidenta señaló que presentar la reforma constituye una respuesta a solicitudes ciudadanas y advirtió que quienes decidan en el Congreso si se aprueba serán evaluados por la ciudadanía en función de su postura; enfatizó que el envío de la iniciativa representa “una victoria” por cumplir con su compromiso, independientemente de su resultado legislativo.