La Comisión Europea confirmó este lunes la entrada en vigor del esperado acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, que comenzará a aplicarse el 1 de mayo, un logro tras más de 25 años de negociaciones.
El pacto, que vincula a economías de ambos lados del Atlántico, integrará un mercado de más de 700 millones de personas y representará cerca del 25% del Producto Interno Bruto mundial.
Luz verde tras décadas de negociación
La activación del acuerdo se concretó luego de que Paraguay enviara una “nota verbal” a Bruselas confirmando su aprobación, con lo que se completó la ratificación por parte de los principales miembros sudamericanos: Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
Aunque Bolivia —el integrante más reciente del bloque— no participó en las negociaciones, se prevé que pueda sumarse en los próximos años.
Una apuesta estratégica frente a China y Estados Unidos
Desde Bruselas, el acuerdo es visto como un elemento esencial para reducir la dependencia económica de potencias como China y Estados Unidos. El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, señaló que el reto ahora será traducir el pacto en beneficios tangibles.
“La prioridad ahora es convertir este acuerdo en resultados concretos, ofreciendo a los exportadores nuevas oportunidades de comercio, crecimiento y empleo”, afirmó.
El camino hacia su implementación no ha sido sencillo, ya que por un lado la oposición de agricultores y grupos ambientalistas en Europa retrasó el proceso y por el otro, algunos países se muestran preocupados por el impacto en sus mercados internos.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, calificó como “una mala sorpresa” la decisión de aplicar el acuerdo de forma provisional, una medida adoptada por el Ejecutivo europeo que, en la práctica, evita un bloqueo inmediato del Parlamento Europeo. Esto implica que el acuerdo comenzará a operar en mayo y solo podría detenerse si el Tribunal de Justicia de la Unión Europea falla en su contra.
Von der Leyen defiende el acuerdo
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió el tratado como esencial para el futuro del bloque.
“Se trata de resiliencia, se trata de crecimiento, y de que Europa dé forma a su propio futuro”, afirmó recientemente en una conferencia de prensa.


