El secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, dio a conocer que, a partir del 25 de mayo, su país y el gobierno estadounidense iniciarán las negociaciones formales del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El anuncio marca el cierre de una fase preparatoria que incluyó conversaciones técnicas y la evaluación de medidas comerciales, en medio de tensiones por los aranceles impuestos por Washington a sectores como el acero, el aluminio y la industria automotriz mexicana.
Reunión en Ciudad de México
La decisión se consolidó tras una reunión celebrada el lunes entre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el principal negociador comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien realizó una visita exprés a Ciudad de México. En el encuentro también participó Ebrard, delineando los próximos pasos rumbo a la revisión formal del tratado prevista para julio.
“Estamos estimando que las negociaciones formales se van a iniciar en la semana del 25 de mayo para estar en tiempo y forma”, afirmó el funcionario mexicano.
Temas en la mesa
De acuerdo con un comunicado conjunto, ambas naciones impulsarán esta semana conversaciones técnicas enfocadas en:
- Seguridad económica
- Acciones comerciales complementarias
- Reglas de origen para productos industriales
- Minerales críticos
- Resolución de disputas pendientes
Estos puntos serán la base de las negociaciones formales, que definirán el rumbo del acuerdo comercial más importante de la región.
Aranceles y tensiones
Si bien México ha logrado esquivar parte de los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump, aún enfrenta medidas significativas:
- 25% a productos fuera del T-MEC y a camiones medianos y pesados
- 50% al acero, aluminio y cobre
- 17% al tomate mexicano
Estas restricciones han tensionado la relación entre los socios del acuerdo, aunque no han frenado completamente el intercambio comercial.
Con la fecha ya marcada en el calendario, las negociaciones que arrancarán a finales de mayo serán cruciales para redefinir las reglas del comercio en Norteamérica y medir la capacidad de los socios para superar tensiones y mantener la integración económica regional.


