Cualquier permanencia militar israelí o nuevos ataques serán considerados una violación del memorando de entendimiento alcanzado con Washington. Hoy, Irán aseguró que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra con Estados Unidos deberá incluir la retirada total de Israel del sur de Líbano, una condición que choca directamente con la postura israelí y pone en duda la viabilidad del pacto.
“El fin de la guerra en Líbano es una parte inseparable del fin completo de la guerra”, afirmó el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi durante un encuentro con representantes extranjeros en Teherán. Araghchi advirtió que cualquier permanencia militar israelí o nuevos ataques serán considerados una violación del memorando de entendimiento alcanzado con Washington.
“Sin la retirada de las fuerzas israelíes de los territorios que ocuparon durante esta guerra, la guerra no ha llegado plenamente a su fin”, agregó. Sin embargo, Israel no forma parte formal del acuerdo y ya ha dejado clara su postura.
El primer ministro Benjamin Netanyahu sostuvo que su país mantendrá tropas en una zona de amortiguamiento en Líbano “el tiempo que sea necesario”, una evidente contradicción con lo planteado por Teherán. El pacto —aún no publicado— busca poner fin a meses de conflicto que han dejado miles de muertos en la región y han impactado la economía global, elevando los precios del petróleo y productos básicos.
Entre sus puntos clave estaría la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz y el levantamiento de bloqueos económicos, medidas consideradas vitales para estabilizar los mercados internacionales. El acuerdo, impulsado principalmente por Pakistán, contempla una hoja de ruta que incluye el levantamiento simultáneo de restricciones económicas, seguido de 60 días de negociaciones sobre el programa nuclear iraní y posibles alivios de sanciones.
También se ha mencionado la liberación de activos congelados y la creación de un fondo de hasta 300 mil millones de dólares para la reconstrucción de Irán, condicionado al cumplimiento de ciertos compromisos. No obstante, las diferencias sobre Líbano y las dudas en torno al programa nuclear iraní —especialmente sobre el destino de sus reservas de uranio altamente enriquecido— mantienen el panorama incierto.
Sectores conservadores en Irán ya han mostrado resistencia a cualquier concesión en este ámbito. Mientras tanto, líderes internacionales reunidos en la cumbre del G7 han respaldado el acuerdo como un “avance diplomático”, aunque insisten en la necesidad de definir sus términos con claridad y aplicarlo con rapidez para evitar una mayor desestabilización.
La firma oficial del acuerdo está prevista para este viernes en Ginebra, pero las discrepancias actuales dejan abierta una pregunta: ¿se trata del inicio del fin del conflicto o de una tregua frágil con fecha de caducidad?


