A través de Truth Social, Donald Trump dejó claro que el eventual acuerdo con Teherán estaría sujeto a una ampliación significativa de estos pactos. Donald Trump planteó una nueva condición en las negociaciones con Irán: cualquier pacto deberá ir acompañado de la adhesión de más países a los Acuerdos de Abraham, iniciativa diplomática impulsada durante su primer mandato para normalizar relaciones con Israel.

A través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense aseguró que las conversaciones “avanzan bien”, pero dejó claro que el eventual acuerdo con Teherán estaría sujeto a una ampliación significativa de estos pactos, firmados originalmente en 2020. Trump mencionó directamente a países como Arabia Saudí y Qatar, a los que instó a sumarse “de inmediato”.

En una segunda línea, incluyó a Pakistán, Turquía, Egipto y Jordania, aunque estos dos últimos ya mantienen tratados de paz históricos con Israel. El presidente fue enfático al señalar que, tras el esfuerzo diplomático de Washington, “debería ser obligatorio” que estas naciones se integren simultáneamente a los acuerdos.

No obstante, dejó abierta la posibilidad de que “uno o dos” países decidan no firmar. El mandatario reveló que presentó esta propuesta a líderes internacionales durante negociaciones celebradas el sábado 23 de mayo, aunque no detalló avances concretos ni un calendario para su posible implementación.

Hasta ahora, no está claro cómo la ampliación de los Acuerdos de Abraham podría integrarse formalmente en un pacto con Irán, ni qué mecanismos permitirían su ratificación conjunta. Trump sugirió que incluso Irán podría eventualmente integrarse a estos acuerdos si se logra un entendimiento más amplio, lo que representaría un cambio radical en la dinámica geopolítica de Medio Oriente.

Los Acuerdos de Abraham surgieron como una estrategia de Estados Unidos para fomentar la cooperación diplomática, económica y de seguridad en Medio Oriente y el norte de África. Inicialmente fueron firmados por Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, seguidos posteriormente por Sudán, Marruecos y otros países.

Washington los ha promovido como una vía para consolidar relaciones plenas con Israel y reconfigurar alianzas en una región históricamente marcada por tensiones. Con este nuevo planteamiento, Trump busca convertir estos acuerdos en una pieza central no solo de la política regional, sino también de cualquier futura negociación con Irán.