El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que impondrá un gravamen adicional del 100% a las importaciones chinas a partir del 1 de noviembre de 2025, o incluso antes, si Pekín no revierte los controles de exportación sobre las tierras raras, materiales estratégicos para la industria tecnológica y militar estadounidense.

La medida, que se sumaría a los aranceles a China ya existentes, podría llevar las tasas a niveles que en abril desataron temores de recesión global y volatilidad financiera. Trump aseguró en su red social Truth Social que la decisión responde a una “acción hostil” de China al restringir la venta de estos metales esenciales.

“A partir del 1 de noviembre (o antes, dependiendo de cualquier acción o cambio adicional por parte de China), Estados Unidos impondrá un arancel del 100% a China, además de cualquier arancel que estén pagando actualmente”,

escribió.

El presidente también sugirió que no ve “razón alguna” para reunirse con el mandatario chino, Xi Jinping, durante su próximo viaje a Asia, en el que tenía previsto asistir a la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y la reunión de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Corea del Sur.

La amenaza de Trump rompió con varios meses de relativa calma en los mercados: el índice S&P 500 cayó 2.7%, su peor jornada desde abril, debido al temor de una nueva escalada comercial entre las dos mayores economías del planeta.

China endurece el control de tierras raras

El jueves, Beijing impuso nuevas restricciones a la exportación de tierras raras, exigiendo permisos especiales para su envío al extranjero y bloqueando cualquier transacción relacionada con usos militares. Estas medidas afectan directamente a las empresas estadounidenses de tecnología, automotriz y defensa, dependientes de esos materiales para fabricar chips, motores eléctricos, láseres y equipos aeroespaciales.

Trump calificó la decisión de China como “una provocación innecesaria” y acusó a Pekín de “mantener al mundo cautivo” al controlar el mercado global de estos recursos. “China se está volviendo muy hostil”, escribió, insinuando que Xi busca restarle protagonismo internacional tras el alto el fuego entre Israel y Hamás.

Actualmente, China controla el 70% de la minería mundial de tierras raras y produce el 93% de los imanes permanentes elaborados con ellas, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS). Para analistas como Gracelin Baskaran, del CSIS, esta dependencia convierte las restricciones en “una poderosa herramienta de negociación” que podría frenar los esfuerzos de Estados Unidos por fortalecer su industria militar y tecnológica.

Escalada con trasfondo político

Desde el inicio de su nuevo mandato, Trump ha retomado el discurso de confrontación económica con China. En abril, impuso aranceles combinados del 145% sobre productos chinos, a los que Pekín respondió con impuestos del 125% sobre exportaciones estadounidenses, incluyendo la soya. Aunque ambos países redujeron temporalmente las tarifas para facilitar negociaciones en Suiza y el Reino Unido, las tensiones persisten.

Expertos advierten que el anuncio de Trump puede ser tanto una táctica de presión negociadora como el preludio de una nueva guerra comercial. “El riesgo es claro: la perturbación mutuamente asegurada entre las dos partes ya no es una metáfora”, señaló Craig Singleton, director del programa China en la Fundación para la Defensa de las Democracias.