El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, advirtió este domingo que el prolongado cierre del gobierno federal derivará en despidos en la fuerza laboral, aumentando la incertidumbre para cientos de miles de empleados públicos suspendidos sin sueldo.

La parálisis gubernamental, que entró en su duodécimo día, mantiene bloqueadas múltiples operaciones administrativas y amenaza con afectar servicios esenciales.

Durante una entrevista en Sunday Morning Futures de Fox News, Vance aseguró que la administración del presidente Donald Trump trabaja para garantizar el pago a las fuerzas armadas y mantener ciertos apoyos a sectores vulnerables, como los programas de asistencia alimentaria.

No obstante, enfatizó que “cuanto más tiempo dure esto, más profundos serán los recortes”, responsabilizando a los demócratas por haber “repartido una baraja difícil” al rechazar la propuesta de financiamiento temporal.

El cierre comenzó el 1 de octubre, luego de que los demócratas rechazaran un acuerdo provisional que excluía la extensión de los subsidios federales de salud bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible. La negativa dejó a millones de estadounidenses ante la posibilidad de pagar primas más altas a fin de año, y desató un enfrentamiento político que ha paralizado al Congreso.

Mientras tanto, más de 4 mil empleados federales enfrentan despidos permanentes, según la Oficina de Administración y Presupuesto. Los sindicatos laborales ya han presentado demandas para detener la medida, calificándola de “excesiva” y “ilegal”.

Entre los organismos más afectados se encuentran los departamentos de Educación, Tesoro, Seguridad Nacional y Salud, además de la Agencia de Protección Ambiental.

El líder demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, acusó al gobierno republicano de negarse al diálogo: “Hemos dicho que estamos listos para reunirnos en cualquier momento y lugar, pero ellos prefieren un enfoque de ‘a mi manera o nada’”.

En respuesta, el presidente de la cámara baja, Mike Johnson, culpó a los demócratas de “buscar una pelea partidista” para contentar a su base.

Pese al creciente descontento, el gobierno republicano no muestra señales de ceder, y voceros conservadores argumentan que los recortes son necesarios para priorizar el gasto militar y los apoyos sociales. Sin embargo, los demócratas insisten en que los despidos son una decisión política y evitable, que “castiga a familias trabajadoras por un desacuerdo legislativo”.