El reciente incremento del impuesto a las apuestas en México, aprobado por la Cámara de Diputados, ha despertado comparaciones con el modelo tributario brasileño, considerado más equilibrado y recientemente legalizado. La reforma mexicana eleva del 30% al 50% la tasa del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para juegos con apuestas y loterías en línea, en lo que constituye uno de los aumentos más altos en la historia del sector.
El gobierno federal argumenta que la medida busca fortalecer la recaudación y financiar programas de salud pública. De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, la reforma podría aumentar los ingresos nacionales en un 10% en 2026, generando más de 761 mil millones de pesos. El bloque oficialista de Morena y sus aliados respaldó la iniciativa, mientras legisladores de oposición y representantes empresariales advirtieron que el alza podría incentivar la migración de jugadores hacia plataformas no reguladas o con sede en el extranjero.
El debate sobre la tributación en México ocurre en un contexto de crecimiento sostenido del mercado del entretenimiento digital en América Latina. En los últimos cinco años, la región ha experimentado una expansión significativa en sectores como los juegos en línea, las apuestas deportivas y los casinos virtuales, impulsada por la digitalización, el acceso móvil y la regulación progresiva en varios países. Brasil, en particular, se ha convertido en uno de los mercados más dinámicos y observados de la región, tanto por su tamaño como por el potencial de formalización del sector.
En ese marco, Brasil adoptó una estructura fiscal más diversificada. Las empresas de juego y otras actividades económicas están sujetas a un sistema compuesto por el Impuesto sobre la Renta de Personas Jurídicas (IRPJ) del 15% y la Contribución Social sobre la Utilidad Neta (CSLL) del 9%. Las compañías con ganancias superiores a 240 mil reales anuales pagan un recargo adicional del 10%, alcanzando una carga combinada del 34% en la mayoría de los casos. Para las instituciones financieras, la CSLL llega al 20%, lo que eleva la tributación total a 46%.
Además, Brasil ofrece regímenes simplificados para pequeños negocios, como el “Simples Nacional”, destinado a empresas con ingresos anuales inferiores a 4.8 millones de reales. Este sistema busca fomentar la formalización y aliviar la carga tributaria de los emprendedores, una estrategia opuesta al endurecimiento fiscal mexicano.
Los datos más recientes de un casino online sobre el público apostador en Brasil muestran que el perfil del jugador promedio se concentra principalmente en la región Sudeste. El 37,9% vive en capitales y el 36,8% en ciudades del interior. En cuanto al nivel educativo, 9 de cada 10 apostadores tienen al menos educación media completa, y el 46% trabaja bajo el régimen formal de empleo (CLT).
En términos de gasto, la mayoría destina hasta 100 reales por mes en apuestas deportivas, con un ticket promedio de 61,52 reales. El 90% de los depósitos realizados son menores a esa cantidad, lo que indica un comportamiento de consumo moderado. Asimismo, el 68% de los apostadores se mantiene fiel a una sola plataforma, cambiando de operador solo ocasionalmente o nunca.
En un escenario de expansión constante del mercado latinoamericano, tanto México como Brasil enfrentan el desafío de equilibrar el crecimiento económico del sector con la protección social y la salud pública. A medida que las plataformas digitales de juego y apuestas ganan terreno en la región, los expertos advierten sobre la importancia de acompañar la regulación fiscal con políticas de prevención y educación.
Jugar con responsabilidad es fundamental para evitar problemas asociados al exceso. Especialistas recuerdan que las apuestas deben ser vistas únicamente como una forma de entretenimiento, no como una fuente de ingresos. Establecer límites de tiempo y gasto, evitar apostar bajo presión y reconocer los signos tempranos de dependencia son medidas esenciales para prevenir la adicción al juego.


