Durante su conferencia matutina, Sheinbaum fue cuestionada sobre el asesinato de Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapán.

La mandataria reconoció que el homicidio “nos alerta y hace que fortalezcamos nuestra estrategia de seguridad”, pero no respondió preguntas específicas sobre el caso o sobre avances en la investigación.

El tema no figuró en su agenda formal de la mañanera, lo que fue interpretado por analistas como una estrategia para evitar mayor exposición mediática del incidente.

Respuesta limitada y agenda de seguridad

Sheinbaum reiteró la vigencia de la estrategia federal de seguridad, mencionando que los delitos graves “vienen a la baja” en varios estados.

No ofreció cifras nuevas ni detalles sobre la protección del alcalde Manzo, quien contaba con vigilancia especial al momento de su asesinato.

Percepción pública y crisis de seguridad

El silencio de la presidenta en un asunto de alto impacto político y social ha sido interpretado como un ejemplo de la desconexión entre la emergencia de violencia y la visibilidad gubernamental.

El caso alimenta la percepción pública de que la seguridad sigue siendo un reto no resuelto, pese a los discursos oficiales.