La Unión Europea intenta afianzar su papel como referente mundial en la lucha contra el cambio climático antes del inicio de la cumbre COP30, que se celebrará del 10 al 21 de noviembre en Belém, Brasil. 

Ministros de los 27 Estados miembros se reúnen esta semana en Bruselas para definir nuevos objetivos de reducción de emisiones, con la meta de llegar al encuentro con una posición común y sólida.

“Somos líderes en cambio climático. Necesitamos ofrecer señales adecuadas para los inversores. Hoy es el día”, declaró Sara Aagesen, ministra de Clima de España.

La UE busca que al menos 15 países alineen sus metas nacionales con el compromiso de neutralidad climática y una reducción de emisiones del 90% para 2040.

UN LIDERAZGO BAJO PRESIÓN

El liderazgo climático europeo enfrenta crecientes presiones internas y externas. 

En los últimos años, incendios forestales, olas de calor e inundaciones han golpeado duramente al continente, reforzando los llamados a una acción más decidida. Sin embargo, la guerra en Ucrania, las tensiones con Estados Unidos y los costos económicos de la transición ecológica han complicado el panorama político.

El reciente debilitamiento de la ley de deforestación por parte de la Comisión Europea generó inquietud entre ambientalistas, quienes temen una pérdida de impulso del Acuerdo Verde de 2019, una de las banderas de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. Pese a ello, Von der Leyen ha reiterado que “el mundo puede contar con el liderazgo climático de Europa” y ha vinculado la inversión verde con la soberanía y la seguridad del continente.

RETOS POLÍTICOS Y ECONÓMICOS

Desde el Acuerdo de París de 2015, varios gobiernos europeos han girado hacia la derecha, cuestionando la viabilidad económica de las políticas ambientales más ambiciosas. Algunos sostienen que las regulaciones frenan la competitividad, mientras otros insisten en que Europa debe ser productora de tecnología verde o dependerá de potencias como China.

“Debemos conectar la acción climática con la competitividad y la independencia industrial. Ese será el juego de los próximos años”, advirtió Wopke Hoekstra, comisario europeo de Clima.

La retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París durante la administración Trump y la actual revisión de sus compromisos climáticos han sacudido a Bruselas, que durante años construyó su estrategia en coordinación con Washington.

EL RELOJ CLIMÁTICO CORRE

El Acuerdo de París busca limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C sobre los niveles preindustriales. No obstante, los niveles récord de dióxido de carbono registrados el año pasado están “turboalimentando” el calentamiento del planeta, según la ONU. Europa, el continente que más rápido se calienta, se ha calentado el doble que el promedio mundial desde la década de 1980.

Con los ojos puestos en Belém, la UE busca llegar a la COP30 con una estrategia común que combine acción climática, competitividad y unidad política. La reunión de Bruselas definirá si Europa logra mantener su papel de líder global en la lucha contra el cambio climático o si las tensiones internas diluyen su voz en una de las cumbres más decisivas de la década.