El presidente Donald Trump reiteró que su nueva administración se centrará en “reparar” la economía estadounidense.
Durante un mitin en Pensilvania, afirmó que “nadie entiende la economía mejor que yo”, y prometió impulsar el empleo, frenar la inflación y “devolver el poder adquisitivo al pueblo estadounidense”.
Herencia de sus propias políticas
Expertos recordaron que las medidas fiscales impulsadas por Trump en su primer periodo —como los recortes masivos de impuestos a grandes corporaciones y el aumento del gasto público— contribuyeron al incremento de la deuda nacional.
Economistas del Centro de Presupuesto y Prioridades Políticas advierten que sus nuevas propuestas podrían agravar los desequilibrios fiscales y aumentar la presión inflacionaria.
Mensaje populista ante la incertidumbre
Pese a las críticas, Trump apeló nuevamente a su base electoral con un discurso de orgullo nacional y desconfianza hacia las élites económicas.
“Wall Street ya tuvo su oportunidad. Ahora es el turno del pueblo”, declaró entre aplausos.
De acuerdo con analistas, el republicano busca capitalizar el descontento social ante el encarecimiento de bienes básicos y la inestabilidad laboral.
Reacción de los mercados
Tras las declaraciones de Trump, los principales índices bursátiles de Estados Unidos registraron una ligera caída, reflejo de la incertidumbre sobre el rumbo económico que podría tomar su gobierno.
Especialistas prevén volatilidad en los próximos meses, sobre todo en los sectores de energía, manufactura y tecnología.


