Seis estatuas de mármol de la era romana fueron robadas del Museo Nacional de Siria en un audaz atraco descubierto el 10 de noviembre, informaron funcionarios de la Dirección General de Antigüedades y Museos. 

El robo obligó al cierre temporal del museo, que había reabierto apenas en enero tras años de conflicto y la reciente caída del régimen de la familia Assad.

El Museo Nacional de Damasco, ubicado en el corazón de la capital y considerado el más grande del país, resguarda piezas que abarcan miles de años de historia siria. A raíz del estallido de la guerra civil en 2011, sus instalaciones reforzaron la seguridad con puertas metálicas y cámaras de vigilancia para proteger un acervo de valor incalculable.

Uno de los funcionarios consultados por The Associated Press señaló que “seis estatuas de mármol fueron sustraídas”, mientras que otro indicó que el robo ocurrió la noche del domingo y fue descubierto en las primeras horas del lunes, cuando se encontró una de las puertas del departamento clásico destrozada y varias piezas ausentes. Ambos hablaron bajo condición de anonimato, pues el gobierno aún no ha emitido un comunicado oficial.

La mañana de este martes, un periodista de AP intentó ingresar al museo y fue rechazado por los guardias, quienes confirmaron el cierre pero se negaron a responder preguntas sobre el incidente.

La sección afectada es “un departamento hermoso y rico en historia, con artefactos que datan de los períodos helenístico, romano y bizantino”, explicó Maamoun Abdulkarim, exjefe del departamento de antigüedades y museos. Esta área incluye piezas trasladadas a Damasco desde diversas regiones del país para resguardarlas durante la guerra, incluyendo objetos provenientes de Palmira, la histórica ciudad que sufrió la devastación del grupo Estado Islámico en 2015, cuando destruyó mausoleos y ruinas de 2 mil años de antigüedad.

La reapertura del museo el 8 de enero de este año había sido un símbolo de esperanza para Siria, tras el derrocamiento del presidente Bashar Assad en una ofensiva relámpago que puso fin a más de cinco décadas de dominio familiar. Sin embargo, el reciente robo reaviva las preocupaciones sobre la seguridad del patrimonio cultural en un país todavía en reconstrucción y marcado por años de saqueos y destrucción.

Las autoridades continúan investigando el paradero de las estatuas y no han informado si hay sospechosos identificados.