Trump acusó a México de no entregar la cantidad de agua comprometida bajo el Tratado de Aguas de 1944, que obliga al país a suministrar volumen específico a comunidades del sur de Texas.

Afirmó que México “adeuda agua” y exigió una entrega inmediata, advirtiendo que, de no cumplirse, su administración impondrá un arancel del 5 % sobre productos mexicanos como medida de presión.

El plazo puesto por Estados Unidos incluye una entrega parcial en los próximos días, con lo que Trump busca “resarcir el daño” que, según él, los agricultores texanos han sufrido por la escasez de agua.

México defiende su posición ante problemas de sequía

Ante la amenaza, autoridades mexicanas han explicado que la región norte enfrenta una grave sequía, lo que ha limitado su capacidad de entregar la cuota pactada.

La administración asegura que la entrega será posible conforme mejore la disponibilidad de agua y que ya se han remitido propuestas de solución al gobierno estadounidense.

Qué representa esto para ambos lados

De concretarse el arancel, podría agravarse la tensión comercial entre ambos países, repercutiendo en exportaciones mexicanas y afectando cadenas productivas.

Para los agricultores de Texas, la advertencia representa una presión urgente: requieren agua para evitar pérdidas de cultivos y ganado, y ven en la medida una forma de presionar a México para cumplir sus compromisos.

Repercusiones climáticas y diplomáticas

La disputa expone cómo fenómenos de sequía, cambio climático y manejo de recursos hídricos influyen en relaciones internacionales.

Aunque México argumenta limitaciones naturales, la presión estadounidense revela la fragilidad de acuerdos firmados hace más de ocho décadas cuando las condiciones ambientales se modifican.