La presidenta Claudia Sheinbaum, lanzó este lunes un firme llamado al diálogo al mandatario de Perú, José Jerí, luego de que éste asegurara estar dispuesto a “desafiar leyes y tratados internacionales” para detener a la ex primera ministra peruana Betssy Chávez, actualmente asilada en la embajada mexicana en Lima.

Sheinbaum señaló que, aunque el Gobierno peruano puede mantener diferencias con México, cualquier intento de irrumpir en la sede diplomática constituiría una violación grave a las normas internacionales.

“Sus acciones violarían todas las leyes internacionales. Podemos tener diferencias, pero siempre en el marco de la ley internacional, no como lo que ocurrió en Ecuador, violando todas las leyes”, señaló la mandataria durante su conferencia matutina.

La presidenta defendió que el asilo otorgado a Chávez está “plenamente reconocido por las leyes internacionales de derechos humanos” y añadió que vulnerar ese marco legal “sería muy grave” y tendría repercusiones inmediatas.

‘Una intervención estaría fuera de toda norma’

Sheinbaum insistió en que una intrusión en la embajada mexicana en Lima no sólo violaría la soberanía nacional, sino que desataría consecuencias internacionales de carácter económico y social.

“Si se comete una irregularidad internacional, es una violación a la soberanía. El diálogo siempre es lo mejor, se pueden tener diferencias y se opina, ellos tomaron la decisión de romper las relaciones con México, pero una intervención en la embajada, estaría fuera de toda norma”, advirtió.

La marcha atrás del presidente peruano

Las tensiones se incrementaron luego de que el presidente José Jerí afirmara que no dudaría en ingresar por la fuerza a la embajada mexicana para ejecutar la orden de detención contra Betssy Chávez. 

“No me limito y, si tiene que ingresarse a la embajada mexicana, se hará”, declaró inicialmente.

Sin embargo, tras la controversia generada, el mandatario dio marcha atrás y respaldó la postura oficial de su Cancillería. El Gobierno de Perú anunció el 23 de noviembre que mantendrá el respeto a las inmunidades diplomáticas de México, incluido el carácter inviolable de los inmuebles, bienes y archivos de la sede en Lima.