Donald Trump afirmó que México estaría enviando aguas negras sin tratar hacia el Río Tijuana, lo que consideró un peligro sanitario directo para comunidades estadounidenses en la frontera.

En un mensaje público, exigió que el gobierno de Claudia Sheinbaum actúe de inmediato y advirtió que el problema podría detonar medidas más severas entre ambos países.

Según el mandatario, la supuesta contaminación estaría afectando playas, ecosistemas y poblaciones cercanas en el sur de California, por lo que pidió una “solución urgente”.

Respuesta del gobierno mexicano

El gobierno de México reiteró que trabaja en la rehabilitación de plantas de tratamiento y en la ampliación de infraestructura hidráulica en Tijuana.

Funcionarios federales indicaron que existe un plan binacional para disminuir las descargas y atender una problemática que se arrastra desde hace décadas.

Sheinbaum aseguró que México continuará con los compromisos establecidos y que busca evitar que el tema escale hacia un conflicto diplomático o comercial.

Un problema ambiental de larga data

El Río Tijuana ha sido señalado durante años por el flujo de aguas residuales que cruzan la frontera y llegan al lado estadounidense.

Esto ha provocado cierres de playas, afectaciones turísticas y reclamos constantes de autoridades locales en California.

Ambos países firmaron en 2025 un acuerdo para modernizar colectores, ampliar plantas tratadoras y crear un cronograma de saneamiento, con el objetivo de reducir estos impactos antes de 2027.

Escalada política y riesgo bilateral

Las declaraciones de Trump aumentan la tensión que ya existía por otros asuntos, incluido el cumplimiento del tratado bilateral de aguas.

El mensaje es visto como una forma de incrementar presión sobre México en un tema que Washington considera prioritario.

Analistas advierten que la postura estadounidense podría derivar en nuevas exigencias, condicionamientos o posibles represalias comerciales si se percibe falta de avances.

Proyectos de saneamiento en marcha

El plan binacional contempla obras como la rehabilitación de colectores primarios, construcción de infraestructura adicional en Tijuana y mejoras en las plantas de tratamiento existentes.

El objetivo es reducir al mínimo las descargas hacia el océano y mejorar la calidad del agua en ambos lados de la frontera.