El presidente Donald Trump emitió esta semana los primeros vetos de su segundo mandato tras rechazar dos proyectos de ley bipartidistas que habían sido aprobados por el Congreso con amplio respaldo de legisladores de ambos partidos. 

Se trata de medidas relacionadas con infraestructura de agua y recursos naturales que ya contaban con mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. 

Proyecto de agua en Colorado bloqueado

Una de las iniciativas vetadas era el “Finish the Arkansas Valley Conduit Act”, destinado a completar un plan para llevar agua potable a comunidades rurales en el sureste de Colorado a través de un ducto de agua de largo plazo. 

Trump alegó que este tipo de proyectos representaban cargas económicas excesivas para los contribuyentes estadounidenses y que su administración busca evitar políticas costosas y poco confiables.

Críticas han surgido incluso de aliados políticos que apoyaron la iniciativa, señalando que el veto perjudica a comunidades rurales que dependen del acceso al agua limpia.

Medida para tribu indígena también frenada

El segundo proyecto vetado tenía como objetivo ampliar tierras reservadas para la tribu Miccosukee en el Parque Nacional de los Everglades, lo que habría permitido una mejor gestión de sus áreas tradicionales.

Trump justificó su veto argumentando que la medida beneficiaba a “intereses especiales” que, según él, se oponían a las políticas migratorias de su administración, algo que generó cuestionamientos sobre la motivación política detrás de la decisión.

Qué puede pasar ahora

Tras el veto presidencial, los dos proyectos regresarán al Congreso, donde los legisladores podrían intentar anular la decisión de Trump. Para lograrlo, se necesita una mayoría calificada de dos tercios en ambas cámaras, algo que suele ser difícil de alcanzar incluso para iniciativas con apoyo bipartidista.

Analistas señalan que estos vetos muestran un uso firme del poder presidencial para frenar proyectos, incluso cuando cuentan con amplio respaldo legislativo, y que podrían generar tensiones dentro de partidos y con aliados tradicionales.