México ha dejado en claro que quiere reforzar y agilizar el mecanismo de resolución de controversias del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para reducir la incertidumbre frente a posibles medidas “intempestivas”, en clara referencia a la política arancelaria impulsada por Washington.
Así lo afirmó este jueves el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, al señalar que fortalecer este sistema permitiría contar con una vía expedita y en condiciones de igualdad para atender cualquier medida que alguno de los países considere contraria al tratado.
Ebrard sostuvo que eso no anula que se puedan imponer aranceles, pero abre una forma rápida de solución.
“La otra vía es que hagas una negociación de cada tema, en donde siempre estás en desventaja”.
México deja en claro su postura tras declaraciones de Trump
Las declaraciones de Ebrard llegan días después de que el presidente estadounidense Donald Trump volviera a descalificar el T-MEC al considerarlo “irrelevante” y asegurara que no está interesado en el acuerdo.
“No necesitamos sus productos”, dijo en referencia a México y Canadá.
Ambos países, sin embargo, siguen siendo firmes defensores del tratado firmado durante la primera administración del republicano, aunque éste ha sido debilitado durante su segundo mandato por una política arancelaria agresiva que ha impactado al comercio mundial.
Hay que concentrarse en los aranceles actuales, subraya México
Mientras continúan las exigencias de Washington en materia de combate a los cárteles, México busca que Estados Unidos reduzca algunos de los aranceles ya impuestos, como los que afectan a la industria automotriz.
Ebrard celebró que el sector mantiene su interés en producir en territorio mexicano y recordó que General Motors anunció esta semana una inversión de mil millones de dólares para los próximos dos años en su manufactura en México.
Paralelamente, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum trabaja para que se mantengan los acuerdos paralelos al T-MEC —que impactan, por ejemplo, a la industria del acero— y para que exista paridad en las exigencias laborales y medioambientales incluidas en el tratado.
El proceso de revisión del acuerdo, que comenzó con consultas entre los tres países a finales de 2025, deberá concluir el próximo 1 de julio. Para entonces se presentarán los puntos propuestos y aceptados por cada nación.
México entregará su documento de postura en la última semana de enero.
Según el secretario, los contactos con Estados Unidos son semanales y avanzan conforme a lo previsto. Además, México está presentando información para demostrar que el tratado “no solo es estratégico, sino indispensable” para la economía estadounidense.


