Las autoridades estadounidenses avanzan en la investigación del ataque armado ocurrido durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, donde el presidente Donald Trump fue evacuado junto a su esposa tras un incidente que generó momentos de tensión. De acuerdo con las primeras indagatorias, el agresor habría tenido como objetivo directo a funcionarios del gobierno, incluyendo al mandatario.

El Fiscal interino, Todd Blanche, aseguró que existen indicios claros de que el ataque no fue aleatorio.

“Se propuso atacar a personas que trabajan en la administración, probablemente incluyendo al Presidente”, declaró en entrevista televisiva.

Sospechoso habría planeado el ataque

Las investigaciones revelan que el presunto agresor, identificado como Cole Tomas Allen, habría planeado el atentado con antelación. Según las autoridades, viajó desde California hasta Washington, donde se hospedó en el mismo hotel sede del evento días antes.

Además, los datos recabados de dispositivos electrónicos y entrevistas con personas cercanas refuerzan la hipótesis de que el atacante buscaba llegar al salón principal, donde se encontraban Trump, el vicepresidente JD Vance y otros altos funcionarios.

Mientras tanto, el FBI acordonó la vivienda del sospechoso en Torrance, California, en espera de una orden judicial para realizar un cateo. Las autoridades buscan más evidencia que permita esclarecer los motivos detrás del ataque.

Por su parte, el Servicio Secreto calificó el incidente como un intento de provocar una tragedia nacional, destacando la rápida respuesta de seguridad que evitó consecuencias mayores.

Tras el incidente, Trump calificó al agresor como un “lobo solitario” y aprovechó para insistir en la necesidad de reforzar la seguridad en eventos oficiales. El mandatario reiteró su propuesta de construir un nuevo salón dentro de la Casa Blanca, argumentando que un espacio más seguro habría evitado lo ocurrido.