De acuerdo con datos del Banco Central de Irán, el índice de precios al consumidor se disparó hasta un 77.2% anual. La economía de Irán atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas.
La inflación interanual alcanzó en mayo un nivel no visto desde la Segunda Guerra Mundial, evidenciando el profundo deterioro del poder adquisitivo. De acuerdo con datos del Banco Central de Irán, el índice de precios al consumidor se disparó hasta un 77.2% anual, con un aumento adicional de 8.5 puntos respecto a abril.
Más alarmante aún es el encarecimiento de productos esenciales —como medicamentos, transporte y servicios básicos— que registraron un incremento de 113.8% en comparación con el año anterior. El informe confirma que pagar un taxi, comprar alimentos o acudir a una consulta médica se ha vuelto cada vez más difícil.
De cotizarse en 32 mil por dólar en 2015, la moneda supera actualmente los 1.7 millones por dólar. Las tensiones con Estados Unidos e Israel, sumadas a la incertidumbre sobre una posible reanudación del conflicto, han golpeado severamente la economía.
A esto se añade el impacto del bloqueo estadounidense sobre las exportaciones petroleras, principal fuente de divisas del país. Más allá de las presiones externas, analistas señalan problemas estructurales como la mala gestión económica y la corrupción como factores clave en el deterioro.
Los recientes ataques aéreos también han afectado a empresas e infraestructura petrolera, reduciendo ingresos fiscales y debilitando aún más la economía. El propio presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reconoció la gravedad del escenario: “Definitivamente, tendremos precios más altos.
Estamos luchando y debemos aceptar esta dificultad”, declaró en mayo. El aumento descontrolado de precios revive el fantasma de las protestas.
En años recientes, el encarecimiento de alimentos y combustibles ha provocado manifestaciones con saldo mortal. A inicios de este año, nuevas protestas vinculadas a la depreciación del rial dejaron miles de víctimas, según estimaciones de activistas.
Expertos advierten que el actual nivel de inflación podría detonar un nuevo estallido social. El analista Mohsen Jalilvand incluso anticipó posibles movilizaciones hacia finales del verano si no se alcanza un acuerdo político, en alusión a la postura del expresidente estadounidense Donald Trump. “La sociedad iraní no puede tolerar una inflación anual por encima del 25%”, advirtió el economista Saeed Leilaz, mientras estimaciones apuntan a que el indicador podría acercarse al 80%.
La última vez que Irán enfrentó una inflación similar fue en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la invasión de fuerzas británicas y soviéticas interrumpió el suministro de alimentos, provocando hambruna, enfermedades y miles de muertes.


