La enfermedad de Parkinson, un trastorno neurológico que afecta el control de los movimientos, impacta actualmente a cerca de un millón de estadounidenses. Vermont ha hecho historia al convertirse en el primer estado de Estados Unidos en prohibir el uso del paraquat, uno de los herbicidas más utilizados en la agricultura y que durante años ha estado bajo investigación por su posible relación con la enfermedad de Parkinson.
La decisión ha sido celebrada por organizaciones de salud, activistas y defensores de pacientes, quienes consideran que la medida podría abrir la puerta a prohibiciones similares en otras partes del país. “Vermont dio el paso para liderar en esto, y eso es significativo porque cambia la conversación”, afirmó Dan Feehan, representante de la Fundación Michael J.
Fox, una de las principales organizaciones dedicadas a la investigación sobre el Parkinson. Para los defensores de la prohibición, el debate ya no gira en torno a si el producto debe restringirse, sino qué estados seguirán el ejemplo.
“Ahora la pregunta pasa a ser: ‘¿Será su estado el último en prohibirlo?’”, cuestionó Feehan. Introducido en Estados Unidos en 1964, el paraquat se convirtió rápidamente en una herramienta para el control de malezas en cultivos como soya, algodón, maíz, manzanas y uvas.
Su ingestión puede ser mortal y la exposición prolongada ha sido relacionada con diversos problemas de salud. De acuerdo con datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), hasta 2018 se utilizaban más de 4.5 millones de kilos de paraquat al año en el país, principalmente en estados agrícolas del sur, el medio oeste y California.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) exige capacitación especial para quienes aplican el producto debido a los riesgos que implica su manejo. Aun así, las preocupaciones sobre sus posibles efectos a largo plazo continúan creciendo.
La posible relación entre el paraquat y el Parkinson ha sido objeto de investigaciones científicas durante años. Diversos estudios han señalado que la exposición a ciertos pesticidas podría incrementar el riesgo de desarrollar esta enfermedad neurodegenerativa.
El epidemiólogo Philip Landrigan, director de un programa de salud global en Boston College, sostiene que existe evidencia que vincula factores ambientales, incluidos pesticidas como el paraquat, con un mayor riesgo de padecer Parkinson. Por otro lado, fabricantes y defensores del producto rechazan esa conclusión, como es el caso de la empresa suiza Syngenta.
La compañía, que durante décadas produjo el herbicida y recientemente anunció que dejará de fabricarlo y venderlo a nivel mundial, asegura que no existe evidencia científica concluyente que demuestre que el paraquat cause la enfermedad. “Pese a décadas de investigación y a más de 1.200 estudios epidemiológicos y de laboratorio sobre el paraquat, ningún científico o médico ha concluido jamás, en un análisis científico revisado por pares, que el paraquat cause la enfermedad de Parkinson”, puntualizó Syngenta.
Mientras el debate continúa en Estados Unidos, decenas de países ya han optado por retirar el químico del mercado. La Unión Europea y Reino Unido prohibieron su uso en 2007, mientras que China, Vietnam y Malasia adoptaron restricciones similares años después.
Tailandia se sumó a la lista en 2019. Ahora, Vermont se convierte en el primer estado estadounidense en seguir esa tendencia internacional.
Para quienes viven con Parkinson, la nueva legislación representa un avance importante en materia de prevención. Ron McConnell, residente de Vermont diagnosticado con la enfermedad tras haber estado expuesto a sustancias tóxicas en su trabajo, considera que la prohibición protegerá tanto a los agricultores como a los trabajadores del campo.
“Se mire como se mire, no hay una forma segura de usar paraquat. Esta ley que Vermont acaba de aprobar está protegiendo realmente a los agricultores que lo usan y a los trabajadores agrícolas que lo usan”, afirmó.
La ley entrará en vigor el 1 de noviembre de 2026. No obstante, contempla un periodo de transición que permitirá a productores de huertos frutales, cultivos de bayas y frutas pequeñas seguir utilizando el herbicida hasta 2030.


