Mientras miles de personas comienzan a congregarse en Teherán, las autoridades han anunciado un amplio operativo que incluirá el cierre de calles. Irán se prepara para vivir varios días de ceremonias fúnebres para despedir al líder supremo, Alí Jamenei, cuya muerte a los 86 años marca el inicio de una nueva etapa para la República Islámica.
Mientras miles de personas comienzan a congregarse en Teherán, las autoridades han anunciado un amplio operativo que incluirá el cierre de calles, restricciones al espacio aéreo y la suspensión de parte de la vida cotidiana en la capital. El funeral, que comenzará oficialmente el sábado 4 de julio, se extenderá durante varios días y recorrerá distintas ciudades de Irán antes de trasladar el féretro al vecino Irak, en una muestra del peso político y religioso que Jamenei ejerció durante décadas al frente del país.
La primera ceremonia de duelo tuvo lugar la noche del jueves cerca de la residencia histórica del líder supremo en el centro de Teherán. Imágenes difundidas por medios estatales mostraron el ataúd rodeado de tulipanes rojos y decoraciones simbólicas, mientras decenas de dolientes, vestidos de negro, rendían homenaje al dirigente asesinado durante un ataque aéreo israelí ocurrido al inicio de la guerra.
Horas después, el féretro apareció cubierto primero con una bandera roja con la inscripción “Ya Hussein”, símbolo chiita asociado al martirio y al llamado a la justicia, y posteriormente con la bandera nacional iraní durante su traslado a la Gran Mosalla de Teherán. Líderes religiosos, funcionarios y delegaciones extranjeras desfilaron frente al ataúd para presentar sus respetos.
Entre los asistentes llamó especialmente la atención la reaparición pública del general Ahmad Vahidi, uno de los principales mandos de la Guardia Revolucionaria Islámica, quien no había sido visto en público desde principios de febrero, antes del estallido del conflicto con Israel. Vahidi es considerado una de las figuras más influyentes dentro del aparato de seguridad iraní y, de acuerdo con analistas, participa en la definición de la postura de línea dura de Teherán en las negociaciones para un eventual acuerdo permanente con Estados Unidos.
También forma parte del reducido grupo cercano al nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, quien habría resultado herido durante los ataques israelíes en los que murió su padre y permanece fuera de la vida pública. Las ceremonias también recordarán a otros familiares fallecidos durante los bombardeos, entre ellos la nieta de 14 meses de Jamenei, Zahra Mohammadi Golpayegani.


