Tras agotar sus recursos jurídicos, Jair Bolsonaro deberá cumplir una condena de 27 años y 3 meses de prisión, luego de que el Supremo Tribunal Federal declarara firme la sentencia.
La defensa del exmandatario no presentó los documentos requeridos para continuar con la apelación, por lo que el fallo quedó confirmado.
Bolsonaro, de 70 años, permanecerá detenido en la sede de la Policía Federal en Brasilia, donde ya cumplía prisión preventiva desde semanas previas.
Razones de la condena
El Supremo Tribunal determinó que Bolsonaro fue responsable de organizar una conspiración para alterar el orden democrático, tras su derrota en las elecciones de 2022.
El tribunal lo consideró partícipe en un intento de golpe de Estado, además de integrar una estructura criminal orientada a presionar a las instituciones civiles y militares.
La condena incluye cargos por daños calificados al patrimonio público y por incentivar la movilización de grupos que desconocieron el resultado electoral.
Inicio del cumplimiento de la pena
Una vez agotadas todas las apelaciones, el STF ordenó el inicio inmediato del cumplimiento de la condena.
El exmandatario fue trasladado nuevamente a las instalaciones federales en Brasilia, donde permanecerá bajo un esquema de seguridad reforzada debido a su perfil político y a los riesgos asociados a su figura.
Consecuencias políticas e institucionales
Analistas y especialistas en derecho constitucional consideran que esta resolución marca un precedente histórico en Brasil y en la región, al establecer que incluso los expresidentes pueden recibir sanciones severas por atentar contra el orden democrático.
También se prevé una reconfiguración del panorama político brasileño, ya que la sentencia elimina por completo las aspiraciones futuras de Bolsonaro y debilita a su movimiento dentro del Congreso.
Panorama posterior a la crisis
La condena quedó sellada después de que Bolsonaro fuera investigado por manipular su dispositivo de monitoreo electrónico, acción considerada por las autoridades como un indicio de posible fuga.
Este gesto aceleró la decisión del Supremo para mantenerlo bajo custodia estricta y, posteriormente, para iniciar el cumplimiento de su sentencia sin más demoras.


