El presidente de Francia, Emmanuel Macron, arribó este miércoles a Beijing para iniciar una visita de Estado de tres días centrada en la cooperación económica y las conversaciones diplomáticas. 

El viaje ocurre en un momento clave para las relaciones entre ambas potencias y para el conflicto en Ucrania, donde París busca que China ejerza mayor influencia sobre Rusia.

Macron pretende promover una agenda de colaboración “sostenible y equilibrada” que, según su oficina, permita un crecimiento económico “firme y beneficioso para todos”.

Francia llega con una meta doble: atraer mayores inversiones de empresas chinas y ampliar el acceso de sus exportaciones al vasto mercado del gigante asiático. Durante la visita, se espera la firma de múltiples acuerdos en sectores como energía, industria alimentaria y aviación.

El mandatario francés, acompañado de su esposa Brigitte, descendió del avión al anochecer en un gélido aeropuerto de Beijing, abrigado con un sobrevestir invernal. Ambos fueron recibidos por el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, con quien Macron sostuvo una breve conversación antes de partir en una limusina oficial. Más tarde, la pareja presidencial visitará el Jardín Qianlong, un complejo del siglo XVIII en la Ciudad Prohibida que acaba de reabrir al público tras una extensa restauración.

La visita se desarrolla en medio de tensiones comerciales entre China y la Unión Europea, bloque que define a Beijing como socio, competidor y “rival sistémico”. 

En los últimos años, ambas partes se han enfrascado en investigaciones y medidas recíprocas, desde las subvenciones al sector de vehículos eléctricos chinos hasta los aranceles a productos europeos como el brandy, el cerdo y los lácteos. La UE mantiene un abultado déficit comercial con China, que en 2023 superó los 300.000 millones de euros. Para Francia, China representa además el 46% de su déficit total.

Más allá de los asuntos económicos, Macron buscará que Beijing desempeñe un papel más activo en la resolución del conflicto en Ucrania. La conversación con Xi Jinping abordará la reciente reunión del mandatario francés con el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, en París, donde discutieron posibles bases para un alto el fuego.

“Queremos que China utilice su influencia para impulsar a Rusia hacia un alto el fuego lo antes posible y avanzar hacia negociaciones que garanticen la seguridad de Ucrania”, señaló un alto funcionario diplomático francés bajo condición de anonimato. 

París espera también que Beijing “se abstenga de proporcionar a Rusia cualquier medio para continuar la guerra”.

La visita cobra relevancia adicional dado que Francia será anfitriona de la cumbre del G7 en 2026, mientras que China presidirá el foro APEC, dos espacios clave para la gobernanza económica mundial que reúnen a potencias como Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Australia.