El coronel Michael Randrianirina, líder del golpe de Estado militar que derrocó esta semana al presidente Andry Rajoelina, asumió este viernes como nuevo mandatario de Madagascar, marcando un giro decisivo en la crisis política que sacude al país desde hace semanas.

El comandante de una unidad de élite del ejército juró el cargo en una solemne ceremonia en la sala principal del Tribunal Constitucional Supremo, ante nueve jueces vestidos de rojo y rodeado de altos mandos militares y diplomáticos.

El acto oficializó su llegada al poder apenas tres días después de que anunciara la toma del control por parte de las fuerzas armadas en la isla del océano Índico, con unos 30 millones de habitantes.

PALABRAS DEL NUEVO PRESIDENTE DE MADAGASCAR

Randrianirina, de 50 años, manifestó lo siguiente durante su discurso:

“Hoy representa un punto de inflexión para nuestra nación, pues el pueblo malgache tiene sed de un cambio profundo en la forma en que se gobierna nuestro país”.

El nuevo presidente llamó a la unidad y prometió romper con las “prácticas dañinas del pasado”, en alusión a la corrupción y al estancamiento político que han caracterizado a Madagascar en los últimos años.

DE LAS PROTESTAS AL GOLPE DE ESTADO 

El golpe militar se produjo tras tres semanas de intensas protestas encabezadas por jóvenes indignados por los cortes de agua y electricidad, que pronto se transformaron en manifestaciones contra el gobierno de Rajoelina. 

Según Naciones Unidas, al menos 22 personas murieron durante la represión inicial de las fuerzas de seguridad.

El mandatario depuesto abandonó el país alegando amenazas contra su vida y, según informes, escapó en un avión militar francés; su paradero actual es desconocido. El Parlamento lo destituyó en ausencia el martes, poco antes de que Randrianirina anunciara la intervención militar.

“El presidente anterior no escuchó a los jóvenes, y este es el resultado”, dijo Emmanuel Rabemanantsoa, uno de los manifestantes de la llamada Generación Z que lideró las protestas.

UN MILITAR CON PASADO REBELDE

Randrianirina, hasta hace poco un oficial poco conocido, comandaba la unidad de élite CAPSAT, protagonista del levantamiento. 

En la ceremonia de juramentación dejó su uniforme de camuflaje por un traje oscuro y una corbata azul, en un intento de proyectar formalidad y estabilidad. Fue encarcelado brevemente en 2023 por un intento de motín, aunque asegura haber pasado la mayor parte de ese tiempo hospitalizado.

El nuevo líder anunció que el país será gobernado por un consejo militar durante un periodo de entre 18 y 24 meses antes de convocar elecciones. La promesa de transición genera dudas entre analistas, que temen que el levantamiento juvenil haya sido utilizado como pretexto para una toma de poder prolongada.