La Unión Europea parece estar a un paso de destrabar uno de los apoyos financieros más importantes para Ucrania desde el inicio de la guerra. 

Tras meses de bloqueo político, enviados del bloque comunitario se reunieron en Bruselas con un optimismo cauteloso: el visto bueno a un préstamo de 90.000 millones de euros podría concretarse en cuestión de horas.

El paquete, acordado originalmente en diciembre, busca sostener tanto el frente militar como la economía ucraniana durante los próximos dos años, en medio del desgaste que ha provocado el conflicto con Rusia, que ya entra en su quinto año bajo el liderazgo de Vladímir Putin.

HUNGRÍA, LA PIEDRA EN EL ZAPATO DE LA UNIÓN EUROPEA 

El principal obstáculo ha sido Hungría, que ha mantenido su veto condicionado a la reanudación del suministro de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba. Este punto ha generado tensiones no solo con Kiev, sino también dentro del bloque europeo, ya que países como Eslovaquia dependen en gran medida de ese recurso energético.

No obstante, el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy aseguró que el ducto ya fue reparado tras daños atribuidos a ataques rusos. 

“El oleoducto puede reanudar sus operaciones”, afirmó, presionando directamente a Budapest para levantar su oposición.

TAMBALEA LA BALANZA 

La postura húngara podría cambiar pronto ante la derrota en las urnas del primer ministro saliente, Viktor Orbán, quien ha frenado reiteradamente la ayuda europea a Ucrania. Orbán será sustituido por el líder proeuropeo Péter Magyar. 

Este relevo abre una ventana política clave para desbloquear el acuerdo.

Mientras tanto, la presidencia rotatoria de la Unión Europea, actualmente en manos de Chipre, ya activó un procedimiento escrito que obliga a los países a justificar formalmente cualquier objeción. Este mecanismo, que suele resolverse en 24 horas, podría culminar con la aprobación definitiva durante la próxima cumbre de líderes europeos.

EL FIN ESTÁ CERCA

La jefa de política exterior del bloque, Kaja Kallas, evitó adelantar resultados, aunque reconoció que el desenlace está cerca. En paralelo, la UE también enfrenta otro frente complicado: la aprobación de nuevas sanciones contra Rusia, igualmente bloqueadas por Hungría y Eslovaquia.

Si el préstamo se concreta, no solo representará un alivio financiero urgente para Ucrania, sino también una señal política de cohesión dentro de la Unión Europea en uno de los momentos más delicados del conflicto.