Una investigación de AP revela que los documentos desclasificados por Donald Trump no prueban el fraude electoral de 2020 ni la injerencia extranjera. El presidente estadounidense Donald Trump presentó documentos desclasificados para denunciar un supuesto fraude electoral en 2020; sin embargo, una revisión de la agencia The Associated Press (AP) descartó la existencia de pruebas o manipulación extranjera.

La Casa Blanca coordinó una sesión informativa previa al discurso televisado en horario estelar, donde el exmandatario aseguró que el material desclasificado constituía una evidencia irrefutable de irregularidades. A pesar de los señalamientos que apuntaban a una intervención de la República Popular China y al encubrimiento de agencias federales, el análisis periodístico de la documentación —que incluye archivos de investigación, análisis de inteligencia y correspondencia— demostró que las páginas contienen múltiples tachaduras que impiden conclusiones claras, o bien, detallan vulnerabilidades técnicas que ya se encontraban documentadas desde hace años.

David Becker, director ejecutivo del Centro para la Innovación e Investigación Electoral, asistió a la presentación oficial y calificó el anuncio como un fiasco. De acuerdo con las declaraciones del especialista, los archivos presentados por el equipo gubernamental no aportan elementos novedosos que pongan en tela de juicio los resultados de los comicios pasados.

El análisis de la documentación desclasificada expone realidades distintas a las afirmaciones emitidas en el discurso presidencial: Trump fundamentó sus acusaciones señalando fallas críticas en la infraestructura de votación frente a posibles ataques cibernéticos externos. Si bien los funcionarios electorales de los diferentes estados reconocen que los sistemas digitales conllevan riesgos implícitos, las autoridades locales mitigan estas amenazas mediante el uso de auditorías, copias de seguridad en papel y estrictos protocolos de seguridad física.

La efectividad de estas salvaguardas contrasta con las decisiones políticas recientes del Ejecutivo. Previamente este mes, Trump removió a integrantes de la comisión electoral federal bipartidista encargada de auditar los sistemas informáticos.

Asimismo, la actual administración aplicó recortes presupuestarios por millones de dólares a la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de las Infraestructuras (CISA) y ordenó la disolución del grupo de trabajo especial del FBI que investigaba las operaciones de influencia extranjera en el territorio estadounidense.