Durante su conferencia matutina de hoy, la presidenta Claudia Sheinbaum dio espacio al subsecretario para América del Norte, Roberto Velasco, para presentar el posicionamiento oficial de México ante la reciente decisión del Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú de romper relaciones diplomáticas con nuestro país.
México no está de acuerdo con la decisión de Perú: Velasco
Velasco explicó que México rechaza la medida del gobierno peruano, al considerarla “excesiva y desproporcionada frente a un acto legítimo y apegado al derecho internacional”.
Recordó que, según una resolución de la Asamblea General de la ONU, “el otorgamiento del asilo político nunca será considerado un acto inamistoso”, lo que sustenta la decisión mexicana de brindar asilo político a la exprimera ministra peruana Betssy Chávez.
“La posición de México refuerza el humanismo que hay detrás de nuestra decisión, fundamentada en el derecho internacional”, detalló la Secretaría de Relaciones Exteriores de México.
Por su parte, el director general para América del Sur, Pablo Monroy, detalló que la solicitud de asilo presentada por Betssy Chávez fue analizada conforme al derecho nacional e internacional, determinando que existían elementos suficientes para su aprobación.
Aclaró que México no interviene ni ha intervenido en los asuntos internos de Perú, y que su postura responde a principios históricos y coherentes con su política exterior en materia de asilo y refugio.
La subsecretaria para América Latina y el Caribe, Raquel Serur, también intervino para recordar la vocación humanista de México, que ha ofrecido protección a miles de personas perseguidas a lo largo de su historia.
Serur añadió que el asilo político y el refugio son figuras humanistas cuyo propósito principal es proteger vidas. Son un derecho humano y su otorgamiento constituye un acto soberano del Estado mexicano, que debe ser respetado por otros países.
Finalmente, las autoridades mexicanas reiteraron que el asilo político es un acto pacífico, reconocido por los tratados internacionales, y no puede considerarse un gesto inamistoso. Con ello, México ratifica su compromiso con la defensa de los derechos humanos, el derecho internacional y su histórica política exterior de principios y solidaridad.


